[EN LA ESQUINA DEL CAFÉ DE LA CIUDAD DEL ROMANCE]



Caminé hacia la esquina del aroma de la ciudad del romance,
mis pensamientos envueltos en el infinito recuerdo llegaron…
dos pasos, tres, cuatro más,
el miedo invade, vulnera.
Un aroma acaricia mi alma, domina mis temores
me toca, me calma, me conduce y marca el derrotero
y yo lo sigo.
En la esquina del aroma a café de la ciudad del romance,
minutos de espera, segundos de impaciencia,
me siento, me acomodo, observo.
La soledad desespera,
miríadas de segundos se fueron.
En la esquina del aroma de la ciudad del romance, apareciste.
Cinco calendarios ya habían caducado, se vencieron.
A un paso de mi serenidad, sin piedad te acercaste,
dibujaste esa sonrisa, tu dulce y tentadora sonrisa,
y me nombraste.
Un largo abrazo, un beso, ¡un abrazo infinito!
¿Tanto esperó el tiempo?, pensé mientras te estrechaba
el aroma del café nos envolvía
nuestros cuerpos saciaban la ausencia,
quebraban recuerdos,
reían envueltos,
en la esquina del café de la ciudad del romance.

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